¿COSMÉTICA NATURAL, VEGANA, SINTÉTICA, ORGÁNICA, BIOTECNOLÓGICA...?

¿COSMÉTICA NATURAL, VEGANA, SINTÉTICA, ORGÁNICA, BIOTECNOLÓGICA...?

¡Que levante la mano quien sepa diferenciar con claridad entre cosmética natural, orgánica, ecológica, biológica, vegana, biotecnológica y convencional!

No nos extraña que existan dudas.

En las últimas décadas la industria cosmética ha evolucionado enormemente. Han aparecido nuevas marcas, nuevos ingredientes, tecnologías cada vez más sofisticadas y también una cantidad enorme de términos que, muchas veces, se utilizan como si significaran lo mismo.

Natural. Bio. Orgánico. Vegano. Clean beauty. Biotecnológico. Sostenible.

Pero no significan lo mismo.

A esto se suma la saturación de publicidad, revistas beauty y lifestyle, redes sociales, prescriptores, creadores de contenido y miles de mensajes sobre ingredientes supuestamente revolucionarios.

Un día hablamos de péptidos. Otro de ceramidas. Otro de ácido hialurónico, factores de crecimiento, fermentos, exosomas o antioxidantes.

Y mientras conocemos cada vez más nombres de activos, seguimos sabiendo muy poco sobre algo fundamental:

¿Qué contiene realmente la fórmula completa?

Porque un cosmético no es un ingrediente aislado.

Es una formulación.

Y para valorar un producto es necesario mirar mucho más allá del activo que aparece destacado en la publicidad.

El consumidor quiere saber cada vez más

Afortunadamente, algo está cambiando.

Cada vez más personas quieren saber qué están poniendo sobre su piel, de dónde proceden los ingredientes, cómo se han obtenido, qué función tienen y por qué están presentes en una fórmula.

Y nos parece lógico.

La piel es nuestro órgano más extenso y nuestra primera barrera frente al exterior. Cuidarla no debería consistir únicamente en perseguir tendencias, sino en entender qué necesita y elegir formulaciones coherentes con ello.

Por eso queremos ayudarte a diferenciar los principales tipos de cosmética y aclarar algunas de las dudas más habituales.

Porque natural, vegano, orgánico y biotecnológico no son sinónimos.

Y tampoco deberíamos reducir el debate a «natural bueno, sintético malo».

La realidad científica es bastante más interesante.

Antes de empezar: una aclaración importante

Todo lo que nos rodea está formado por sustancias químicas.

El agua es química.

La vitamina C es química.

Los polifenoles de una planta son moléculas químicas.

El ácido hialurónico, los aminoácidos o los péptidos también lo son.

Por tanto, hablar de cosmética «sin químicos» no tiene sentido desde un punto de vista científico.

La verdadera diferencia está en el origen de las materias primas, cómo se obtienen, cómo se transforman, su pureza, su concentración, su estabilidad y cómo se integran en la formulación final.

En LOV2B hemos tomado una decisión muy clara: priorizamos ingredientes de origen natural frente a ingredientes de origen sintético siempre que la formulación y la eficacia lo permiten, y utilizamos la biotecnología para llevar ese origen natural mucho más lejos.

No rechazamos la ciencia para volver a la naturaleza.

Utilizamos la ciencia para obtener lo mejor de ella.


¿Qué es la cosmética natural?

Es probablemente uno de los términos más utilizados y, al mismo tiempo, uno de los que más confusión genera.

Cuando hablamos de cosmética natural nos referimos a formulaciones que priorizan ingredientes naturales o derivados de materias primas naturales.

Pero hay algo importante que debemos saber: no existe un único porcentaje universal que permita afirmar que todos los cosméticos naturales deben contener exactamente un 90 %, un 95 % o un 100 % de ingredientes naturales.

Existen diferentes estándares y certificaciones.

Uno de los sistemas internacionales de referencia es la ISO 16128, que establece criterios para clasificar ingredientes cosméticos según su origen y calcular los porcentajes de naturalidad y origen natural de una formulación.

Por eso, cuando una marca afirma que tiene un 97 %, 98 % o 100 % de ingredientes de origen natural, una de las preguntas que podemos hacernos es:

¿Según qué criterio se ha calculado?

En LOV2B utilizamos la ISO 16128 como referencia y nuestras formulaciones se sitúan por encima del 97 % de ingredientes de origen natural, alcanzando en algunos productos porcentajes del 100 %.

Y aquí aparece otra cuestión importante.

¿Origen natural significa que el ingrediente sale de una planta y entra directamente en una crema?

No.

Un ingrediente de origen natural puede necesitar procesos de extracción, purificación, fermentación, hidrólisis, transformación enzimática u otros procedimientos controlados antes de convertirse en una materia prima cosmética funcional.

Y eso no hace que deje de tener origen natural.

Precisamente ahí es donde la ciencia puede mejorar enormemente lo que nos ofrece la naturaleza.

¿Natural significa necesariamente mejor?

El origen es importante para nosotros, pero hay que explicar este punto correctamente.

Natural no significa automáticamente inocuo y sintético no significa automáticamente perjudicial.

Existen sustancias naturales irritantes y sustancias sintéticas con un excelente perfil de seguridad.

Nosotros apostamos por el origen natural por una decisión de formulación, sostenibilidad y filosofía de marca, pero un cosmético debe valorarse siempre por el conjunto:

  • calidad y procedencia de sus materias primas;
  • concentración de los activos;
  • estabilidad;
  • compatibilidad entre ingredientes;
  • sistema conservante;
  • pH;
  • vehículo cosmético;
  • seguridad;
  • evidencia disponible;
  • y formulación final.

Porque tener un buen ingrediente no convierte automáticamente una crema en una buena crema.


¿Qué es la cosmética orgánica, ecológica o biológica?

Los términos orgánico, ecológico o biológico hacen referencia principalmente al origen y sistema de producción de determinadas materias primas agrícolas.

No es exactamente lo mismo que decir natural.

Un ingrediente puede ser natural y no proceder de agricultura ecológica.

Además, no todos los ingredientes de un cosmético pueden clasificarse como orgánicos.

El agua, por ejemplo, puede ser completamente natural, pero no procede de agricultura y, por tanto, no puede certificarse como ingrediente agrícola orgánico.

Lo mismo sucede con determinados minerales.

Por esta razón tampoco es correcto afirmar que un cosmético orgánico debe contener necesariamente un 90 % de ingredientes orgánicos.

Los porcentajes y requisitos dependen de la certificación aplicada.

Lo realmente interesante de una certificación orgánica está especialmente en la trazabilidad y en los requisitos que se establecen sobre determinadas materias primas y procesos de producción.


¿Y la cosmética vegana?

Aquí la definición es diferente.

Un cosmético vegano es aquel que no contiene ingredientes de origen animal.

Pero vegano no significa necesariamente natural.

Una fórmula puede ser completamente sintética y ser 100 % vegana.

Y también puede ocurrir lo contrario: un cosmético puede tener un porcentaje altísimo de ingredientes naturales y contener algún ingrediente procedente de animales.

Por tanto:

VEGANO ≠ NATURAL

Son conceptos distintos.


¿Vegano significa cruelty-free?

Tampoco.

Son dos conceptos diferentes.

Vegano hace referencia a la ausencia de ingredientes de origen animal.

Cruelty-free hace referencia a los ensayos con animales.

En la Unión Europea existe desde hace años una legislación específica que prohíbe los ensayos con animales de productos cosméticos terminados y establece restricciones muy importantes respecto a ingredientes cosméticos.

Por eso conviene no utilizar los sellos cruelty-free como si fueran necesariamente una garantía de mayor calidad cosmética.

Y tampoco debemos confundirlos con una certificación vegana.


¿Qué es la cosmética convencional?

La expresión «cosmética convencional» engloba formulaciones muy diferentes.

Puede contener ingredientes:

naturales,
derivados de origen natural,
sintéticos,
minerales,
fermentados,
biotecnológicos
o combinaciones de todos ellos.

Por tanto, tampoco sería correcto utilizar «convencional» como sinónimo exacto de «100 % sintético».

Lo que sí ocurre es que la cosmética convencional puede recurrir ampliamente a materias primas de síntesis siempre que estén autorizadas y sean utilizadas dentro de las condiciones establecidas por la legislación cosmética.

Y aquí cada marca toma sus propias decisiones de formulación.

La elección de LOV2B es diferente

Nosotros hemos decidido priorizar ingredientes de origen natural y utilizar la biotecnología para desarrollar formulaciones altamente avanzadas sin renunciar a ese origen.

Es una elección consciente.

No porque consideremos que cualquier molécula sintética sea automáticamente negativa, sino porque creemos que actualmente la ciencia permite obtener desde fuentes naturales activos extraordinariamente sofisticados, reproducibles y eficaces.


Y entonces… ¿qué es la cosmética biotecnológica?

Aquí entramos en un territorio especialmente interesante.

La biotecnología utiliza organismos vivos, células, microorganismos, enzimas o determinados procesos biológicos para desarrollar u obtener moléculas de interés.

En cosmética puede permitir producir ingredientes mediante procesos como:

  • fermentación;
  • cultivo celular;
  • procesos enzimáticos;
  • bioconversión;
  • ingeniería de proteínas;
  • obtención de péptidos;
  • producción de polisacáridos;
  • cultivo de células vegetales;
  • o desarrollo de determinadas moléculas bioactivas.

La gran ventaja es que permite trabajar con una enorme precisión.

En lugar de necesitar grandes cantidades de una planta para obtener una pequeña cantidad de una molécula concreta, determinadas técnicas biotecnológicas permiten producir ese activo de manera mucho más controlada.

Y esto puede aportar ventajas importantes en términos de pureza, estandarización, reproducibilidad y sostenibilidad.


Biotecnología no significa necesariamente sintético

Esta es una de las dudas que más nos interesa aclarar.

Un ingrediente biotecnológico puede tener origen natural.

La biotecnología es el método o la tecnología utilizada para obtenerlo o desarrollarlo.

El origen del ingrediente es otra cuestión.

Y precisamente aquí está una de las principales diferencias de LOV2B.

LOV2B: biotecnología de origen natural

Nuestra filosofía no consiste simplemente en utilizar ingredientes tecnológicamente avanzados.

Consiste en combinar biotecnología + origen natural.

Buscamos materias primas procedentes de plantas, microorganismos, fermentaciones y otras fuentes biológicas y utilizamos el conocimiento científico para obtener de ellas moléculas altamente funcionales.

Por eso nuestra manera de entender la cosmética podría resumirse así:

NATURALEZA + BIOTECNOLOGÍA + FORMULACIÓN

No queremos elegir entre ciencia y naturaleza.

Queremos unir ambas.


¿Por qué apostamos por el origen natural?

Porque creemos que la innovación cosmética no tiene por qué implicar necesariamente aumentar el uso de materias primas de origen sintético.

Hoy la biotecnología permite obtener ingredientes extremadamente sofisticados partiendo de sistemas biológicos y fuentes naturales.

Además, determinados procesos biotecnológicos pueden utilizar menos superficie agrícola, necesitar cantidades menores de materia vegetal y permitir una producción mucho más controlada que determinados métodos de extracción tradicionales.

Por eso, para nosotros, innovación y sostenibilidad deben avanzar juntas.

Pero también creemos en algo fundamental:

no basta con que una materia prima sea natural.

Tiene que hacer algo en la piel.


Naturalidad sin eficacia tampoco tiene sentido

Una fórmula puede tener un porcentaje altísimo de ingredientes de origen natural y, sin embargo, ser muy básica.

Y otra puede incorporar ingredientes biotecnológicos de origen natural extraordinariamente sofisticados.

El porcentaje de naturalidad es información importante, pero no explica por sí solo la potencia de una fórmula.

Por eso en LOV2B prestamos especial atención a los activos y a su mecanismo de acción.

Trabajamos con ingredientes biotecnológicos dirigidos a diferentes procesos relacionados con la calidad y el envejecimiento cutáneo, además de péptidos biomiméticos, antioxidantes biotecnológicos, fermentos, ácido hialurónico de diferentes pesos moleculares y otros activos avanzados.

Porque nuestro objetivo no es simplemente poder decir que una crema es natural.

Nuestro objetivo es desarrollar cosmética biotecnológica de origen natural con formulaciones de alto nivel.


¿Y qué es la belleza sostenible?

Sostenibilidad tampoco significa exactamente natural, orgánico o vegano.

Una marca puede utilizar ingredientes naturales y tener un sistema de producción poco sostenible.

Y puede ocurrir lo contrario.

Cuando hablamos de sostenibilidad deberíamos observar todo el ciclo de vida del producto:

  • origen de las materias primas;
  • procesos de fabricación;
  • consumo de agua y energía;
  • transporte;
  • cantidad de material utilizado;
  • envase;
  • posibilidad de reciclaje o reutilización;
  • sistemas de recarga;
  • generación de residuos;
  • y durabilidad del producto.

Es decir, la sostenibilidad no depende de una única palabra escrita en la etiqueta.

Depende de muchas decisiones.


¿Qué es el greenwashing?

El greenwashing aparece cuando una empresa utiliza determinados mensajes, colores, imágenes o palabras para transmitir una imagen más natural o sostenible de la que realmente corresponde a su producto.

Una caja verde.

Una hoja dibujada.

La palabra «botánico».

«Con extractos naturales».

«Inspirado en la naturaleza».

Nada de esto nos dice necesariamente qué contiene realmente la fórmula.

Por eso creemos que una de las herramientas más importantes del consumidor es aprender a leer el INCI.


¿Qué es el INCI?

El INCI —International Nomenclature of Cosmetic Ingredients— es la nomenclatura internacional utilizada para identificar los ingredientes de un cosmético.

En otras palabras:

es la lista real de ingredientes del producto.

No el ingrediente que aparece más grande en la publicidad.

No el activo protagonista de la campaña.

La fórmula.

Aprender a interpretarlo permite entender muchísimo mejor qué estamos comprando.

Pero también debemos tener cuidado con otro error frecuente: valorar una fórmula únicamente buscando si aparece o no un ingrediente determinado.

El INCI nos dice qué contiene el cosmético, pero normalmente no nos revela la concentración exacta de cada ingrediente.

Por eso interpretar una fórmula requiere contexto.


PREGUNTAS QUE NOS HACÉIS CON FRECUENCIA

¿Natural y orgánico son lo mismo?

No.

Un ingrediente puede ser natural y no proceder de agricultura ecológica.

La certificación orgánica introduce además requisitos específicos sobre determinadas materias primas y su trazabilidad.


¿Una fórmula vegana es necesariamente natural?

No.

Puede ser totalmente sintética y ser vegana porque ninguno de sus ingredientes procede de animales.

Y una fórmula natural podría no ser vegana si contiene algún ingrediente de origen animal.


¿Un cosmético natural puede llevar conservantes?

Sí.

De hecho, determinadas formulaciones que contienen agua necesitan un sistema de conservación eficaz para garantizar su seguridad microbiológica.

Lo importante es qué conservante se utiliza, en qué concentración y dentro de qué sistema de formulación.

¿Biotecnológico significa artificial?

No.

Biotecnológico hace referencia a la tecnología utilizada para obtener o desarrollar un ingrediente, no necesariamente a que tenga un origen sintético.

Existen numerosos ingredientes biotecnológicos obtenidos a partir de plantas, microorganismos, fermentaciones y otros sistemas biológicos.

¿Cuanto mayor sea el porcentaje natural, mejor será la crema?

No necesariamente.

El porcentaje de origen natural es una información interesante sobre la filosofía y composición de una fórmula.

Pero la eficacia depende también de los activos empleados, sus concentraciones, la estabilidad, el vehículo cosmético y el conjunto de la formulación.


¿Los ingredientes sintéticos son malos?

No se puede hacer una afirmación tan general.

Existen excelentes ingredientes sintéticos y excelentes ingredientes naturales.

También existen ingredientes naturales con capacidad irritante o sensibilizante.

La elección de LOV2B de priorizar el origen natural es una decisión consciente de formulación y filosofía de marca, no una afirmación de que toda molécula sintética sea perjudicial.

Creemos que la biotecnología actual permite conseguir formulaciones extraordinariamente avanzadas utilizando mayoritariamente ingredientes de origen natural.

Y ese es el camino que hemos elegido.

Entonces, ¿qué cosmética elegir?

Más que fijarnos exclusivamente en una palabra —natural, vegana, orgánica o biotecnológica— deberíamos preguntarnos:

¿Qué contiene realmente?

¿Qué porcentaje de origen natural tiene y cómo se ha calculado?

¿Qué activos utiliza?

¿Qué evidencia existe sobre ellos?

¿En qué tipo de envase se encuentra la fórmula?

¿Cómo está formulada?

¿Qué necesita mi piel?

Y quizá la pregunta más importante:

¿Existe coherencia entre lo que la marca dice y lo que realmente formula?

Para nosotros, esa es la diferencia.

En LOV2B hemos elegido combinar un porcentaje muy elevado de ingredientes de origen natural con algunos de los avances más interesantes de la biotecnología cosmética.

Porque creemos que no tenemos que elegir entre naturaleza y ciencia.

Podemos utilizar la ciencia para llevar la naturaleza mucho más lejos.

LOV2B Cosmética biotecnológica de origen natural. Ciencia y naturaleza cuidando de tu piel.

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