Nuestra historia
LOV2B empezó mucho antes de ser una marca
Una historia contada por Mariló Sánchez Sastre, fundadora de LOV2B.
La cosmética siempre estuvo cerca de mí. Mi madre trabajó en un pequeño negocio de cosmética, donde era la responsable de las marcas internacionales. Hoy tiene 82 años y sigue siendo una mujer preciosa, con sus años, sus rasgos y su historia.
Pero lo que más me ha acompañado de ella es algo que aprendí en casa.
Cuando empecé a maquillarme de adolescente, mi madre siempre me recordaba que el cuidado de la piel empezaba por una buena limpieza. Antes de cualquier crema, ese era el paso primordial.
Hoy tengo 54 años y apenas me maquillo, pero sigo teniendo presente su consejo. También se lo he transmitido a mi hija. Me emociona pensar que algo tan sencillo nos une a las tres: una forma de cuidarnos que pasa de madre a hija.
Mi madre me enseñó que cuidarse puede acompañarnos toda la vida, sin necesidad de querer parecer otra persona. Y esa manera de entender el cuidado también está en el origen de LOV2B.
Entre el final de mis veinte y el comienzo de mis treinta, empecé a convivir con la dermatitis. Mi piel se volvió especialmente sensible y tuve que aprender a elegir con más cuidado lo que utilizaba.
Más adelante, cuando mi piel empezó a cambiar, lo que antes me funcionaba dejó de ser suficiente.
Yo tampoco encontraba la cosmética que buscaba.
Quería notar una mejora, pero también sentir confort. Quería entender qué me estaba poniendo y por qué. Y quería volver a sentir que mi piel estaba bien cuidada.
Años después, la experiencia de mi hermana hizo que esa búsqueda fuera todavía más importante para mí.
Había pasado muchos años por tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Su piel estaba más frágil, apagada y diferente. Cuando buscaba cuidados para ella, pensaba en todo lo que había atravesado y en lo mucho que importaba tratar su piel con delicadeza.
Buscaba eficacia y respeto. Las dos cosas juntas.
Conocer el sector no era suficiente
Después de más de 25 años trabajando en comunicación para marcas de belleza y salud, había visto grandes lanzamientos, tendencias, ingredientes de moda y muchas promesas.
Pero conocer el sector no significaba encontrar lo que necesitaba.
Buscaba fórmulas con investigación detrás, ingredientes con una función clara y transparencia para poder elegir con confianza.
Esa necesidad personal terminó convirtiéndose en una decisión: crear la cosmética que yo misma no encontraba.
Con Julia, la idea empezó a tomar forma
Para hacerlo posible, al proyecto se unió Julia, química experta en formulación biotecnológica de origen natural y responsable del desarrollo de nuestros productos.
Con Julia pude llevar aquellas preguntas al laboratorio. Su conocimiento nos permitió estudiar los activos, trabajar sus combinaciones y desarrollar las fórmulas que buscábamos.
Juntas empezamos a construir LOV2B.
Mi experiencia aportaba las necesidades que había vivido de cerca. Julia aportaba el conocimiento de formulación para responder a ellas. La biotecnología de origen natural nos ofreció un camino para unir eficacia, innovación y respeto por la piel.
Así, aquella búsqueda fue convirtiéndose en productos reales.
Una historia personal, un proyecto compartido
Valentín también forma parte de LOV2B, aportando la visión empresarial y el compromiso de hacer crecer el proyecto de forma responsable.
Hoy trabajamos con socios y colaboradores especializados que comparten nuestra exigencia: formular con criterio y explicar con honestidad lo que hacemos.
La marca ha crecido, pero sigo teniendo presentes las razones por las que empezó.
Mi madre y lo que me enseñó sobre cuidarse. Mi hermana y el deseo de encontrar cuidados para su piel. Mi propia experiencia, buscando algo que de verdad respondiera a lo que necesitaba.
Y Julia, con quien pude convertir esa búsqueda en una forma de hacer cosmética.
Ahora queremos que otras personas encuentren lo que yo buscaba: entender lo que utilizan, confiar en ello y notar la diferencia en su piel.
Queremos ayudar a tu piel a atravesar el tiempo de la mejor manera posible.
Con ciencia. Con respeto. Con fórmulas que tengan sentido.