LOV2B NO ES SOLO COSMÉTICA. ES UNA FORMA MÁS CONSCIENTE DE ELEGIR QUÉ PONES SOBRE TU PIEL.
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Todo lo que nos rodea es química.
Nuestro organismo funciona gracias a miles de reacciones químicas que suceden continuamente. Y exactamente lo mismo ocurre en una planta.
Las plantas son seres vivos formados por agua, proteínas, azúcares, lípidos, minerales, pigmentos, antioxidantes y miles de moléculas que se forman, transforman y degradan mediante procesos químicos.
Por tanto, empecemos desmontando una expresión que seguimos escuchando demasiado:
«Cosmética sin químicos» no existe.
La naturaleza también es química.
La verdadera cuestión es otra:
¿De dónde proceden los ingredientes que utilizamos y por qué se han elegido?
En cosmética podemos encontrar ingredientes procedentes directamente de fuentes naturales, derivados de materias primas naturales, minerales, obtenidos mediante procesos biotecnológicos o fabricados mediante síntesis.
Y es precisamente aquí donde empiezan las diferencias.
¿Natural o sintético?
Simplificando mucho, un ingrediente de origen natural parte de una materia prima procedente de la naturaleza, aunque posteriormente pueda necesitar procesos de extracción, purificación o transformación para poder utilizarse de forma segura y estable dentro de una fórmula.
Un ingrediente sintético se obtiene mediante procesos de síntesis química.
Pero hay algo que debemos dejar muy claro:
Que un ingrediente sea sintético no significa automáticamente que sea malo.
Y que sea natural tampoco significa automáticamente que sea inocuo.
La toxicología no funciona así.
Hay sustancias naturales capaces de provocar irritación, sensibilización o toxicidad y existen ingredientes sintéticos con un buen perfil de seguridad cuando se utilizan en las concentraciones y condiciones adecuadas.
La evaluación de seguridad cosmética tiene en cuenta, entre otras cuestiones, la identidad del ingrediente, la concentración, la exposición prevista y su perfil toxicológico. En Europa, además, los cosméticos puestos en el mercado deben contar con una evaluación de seguridad.
Entonces...
¿Por qué LOV2B apuesta por el origen natural frente al sintético?
Porque que un ingrediente sintético pueda utilizarse no significa que una marca esté obligada a elegirlo.
Y esta diferencia es importante.
La legislación establece el marco dentro del que podemos formular.
Después, cada laboratorio y cada marca decide cómo quiere formular dentro de ese marco.
En LOV2B hemos elegido priorizar ingredientes de origen natural siempre que exista una alternativa capaz de ofrecernos la seguridad, estabilidad y funcionalidad que buscamos.
No porque queramos alimentar el mensaje simplista de:
natural = bueno
sintético = malo.
Sino porque la ciencia y la tecnología actuales permiten formular de otra manera.
Y si podemos conseguir una determinada función mediante materias primas de origen natural que encajan mejor con nuestra filosofía, esa es nuestra primera elección.
¿Entonces por qué se habla tanto de ingredientes «Tóxicos» en cosmética?
Aquí debemos utilizar las palabras correctamente.
Toxicidad, peligro y riesgo no significan exactamente lo mismo.
Una sustancia puede poseer determinadas propiedades peligrosas, pero para determinar el riesgo real de un cosmético hay que estudiar también la dosis o concentración y la exposición.
Por eso no es científicamente correcto coger una lista de ingredientes y clasificarlos sin más como: «Tóxico» o «no tóxico».
Pero tampoco sería correcto decir que cualquier ingrediente que alguna vez haya sido autorizado deja de plantear cualquier cuestión para siempre.
La ciencia evoluciona.
Y la regulación también.
Un ingrediente autorizado hoy puede volver a evaluarse mañana
Esta es una cuestión que pocas veces se explica al consumidor.
La seguridad de los ingredientes no es una fotografía inmóvil.
Aparecen nuevos estudios, mejoran los métodos de evaluación y pueden surgir nuevas evidencias.
En Europa, el Scientific Committee on Consumer Safety (SCCS) analiza ingredientes cosméticos cuando existen cuestiones científicas relacionadas con su seguridad. Entre otras áreas, ha evaluado sustancias por posible actividad endocrina, sensibilización y otros efectos toxicológicos.
Como consecuencia de la evolución científica, una sustancia puede mantenerse autorizada bajo determinadas condiciones, ver reducida su concentración máxima, recibir nuevas restricciones o dejar de poder utilizarse.
El propio Reglamento Europeo de Cosméticos contiene anexos específicos de sustancias prohibidas, sustancias restringidas y determinados grupos de ingredientes permitidos únicamente bajo condiciones concretas.
Eso no debería generar miedo.
Debería generar algo mucho más útil: criterio.
«Pero si está permitido, ¿por qué una marca decide no utilizarlo?»
Esta es probablemente una de las preguntas más interesantes.
Porque cumplir la legislación es el mínimo obligatorio, no una filosofía de formulación.
Una marca puede decidir ir más allá y seleccionar sus materias primas de acuerdo con determinados criterios propios:
origen, tolerancia, sostenibilidad, biodegradabilidad, sensorialidad, compatibilidad con pieles sensibles o simplemente porque existen alternativas que considera más interesantes.
En LOV2B hacemos precisamente eso.
No formulamos únicamente preguntándonos:
«¿Este ingrediente está permitido?»
También nos preguntamos:
«¿Es el ingrediente que queremos utilizar?»
Y no es exactamente lo mismo.
El caso de los conservantes
Los conservantes son uno de los grupos de ingredientes que más controversia generan.
Pero aquí también debemos huir de los extremos.
Una crema que contiene agua necesita protección microbiológica.
Bacterias, hongos y levaduras pueden contaminar una formulación si no existe un sistema de conservación adecuado.
Por eso decir: «los conservantes son malos» sería incorrecto.
El sistema conservante es una parte fundamental de la seguridad de muchísimos cosméticos.
La Unión Europea cuenta, de hecho, con una lista específica de conservantes que pueden emplearse en cosmética y las condiciones bajo las que pueden utilizarse.
Pero tampoco todos los sistemas conservantes son iguales.
Existen diferentes alternativas y cada formulador puede seleccionar aquellas que mejor se adapten al producto que está desarrollando.
Y aquí volvemos nuevamente a nuestra filosofía:
si existen alternativas compatibles con nuestra apuesta por un elevado origen natural, preferimos trabajar con ellas.
¿Y los perfumes?
Otro grupo especialmente interesante.
El perfume no siempre cumple una función dermatológica en una crema.
Su finalidad es principalmente sensorial.
Al mismo tiempo, determinadas sustancias aromáticas están reconocidas como alérgenos de contacto para algunas personas, razón por la que la legislación europea establece requisitos específicos de etiquetado para determinados alérgenos de fragancias.
Que quede claro: esto no significa que cualquier perfume sea tóxico.
Significa que ciertas sustancias pueden sensibilizar a determinadas personas.
Precisamente por ello, cuando formulamos un tratamiento facial destinado a permanecer durante horas sobre la piel, nosotros preferimos preguntarnos:
¿realmente necesitamos incorporar un perfume sintético?
Si la respuesta es no, nuestra decisión es sencilla. No utilizarlo.
¿Y qué sucede con los derivados del petróleo?
Otro de los grandes debates de la cosmética.
Que una sustancia proceda del petróleo no significa automáticamente que el ingrediente cosmético final sea tóxico.
Muchos ingredientes utilizados en cosmética están altamente refinados y deben cumplir unos requisitos determinados.
Pero aquí aparece nuevamente la misma cuestión:
una cosa es seguridad y otra, elección de formulación.
Si tenemos una materia prima de origen natural capaz de realizar adecuadamente una determinada función, nuestra preferencia es trabajar con esa alternativa.
Porque LOV2B ha elegido reducir al máximo su dependencia de materias primas de origen sintético y apostar por una formulación con un porcentaje muy elevado de ingredientes de origen natural.
¿Existen ingredientes cosméticos realmente cuestionados?
Sí. Y esto tampoco debemos ocultarlo.
La Comisión Europea mantiene un sistema de vigilancia y evaluación científica precisamente porque determinadas sustancias requieren una atención especial.
Las sustancias clasificadas como carcinógenas, mutagénas o tóxicas para la reproducción, las conocidas como sustancias CMR, están sometidas a disposiciones específicas dentro de la legislación cosmética europea.
También existe una línea específica de evaluación de ingredientes con posible actividad endocrina. Y las evaluaciones continúan apareciendo.
En 2025, por ejemplo, el SCCS publicó una evaluación científica sobre las benzofenonas BP-2 y BP-5. En el caso de BP-2 señaló posibles riesgos que requerían consideración debido, entre otros aspectos, a indicios relacionados con genotoxicidad y actividad endocrina.
Ese ejemplo ilustra algo importante: la ciencia cosmética no deja de revisar lo que sabe. Y eso es positivo.
El problema de hablar de «cosmética libre de tóxicos»
Durante años se ha utilizado muchísimo esta expresión.
También nosotros podríamos sentirnos tentados a decir:
«LOV2B es cosmética libre de tóxicos».
Pero creemos que podemos explicarlo mejor.
Porque llamar «Tóxico» indiscriminadamente a cualquier ingrediente que hemos decidido no utilizar no sería científicamente preciso.
Además, las recomendaciones europeas sobre alegaciones cosméticas advierten de que las afirmaciones free from no deberían utilizarse para desacreditar ingredientes legalmente utilizados ni dar a entender que un producto es automáticamente más seguro por no contenerlos.
Nos parece mucho más transparente decir:
Esto es lo que elegimos utilizar.
Esto es lo que decidimos no utilizar.
Y esta es la razón.
Sin miedo. Sin alarmismo. Y con ciencia.
Porque no todo lo legalmente posible tiene que formar parte de nuestra fórmula
Quizá esta sea la reflexión que queríamos hacer con este artículo.
LOV2B nació en 2023 con una filosofía de formulación muy definida.
Queríamos demostrar que se podía desarrollar cosmética avanzada, altamente tecnológica y eficaz trabajando con porcentajes muy elevados de ingredientes de origen natural.
Por eso elegimos cuidadosamente nuestras materias primas.
Y por eso hemos decidido prescindir de determinados ingredientes cuando consideramos que existen alternativas que encajan mejor con nuestra forma de entender la cosmética.
No necesitamos decir que todo lo demás es malo. Simplemente hemos elegido otra forma de formular.
Una formulación donde el origen de las materias primas importa.
Donde el INCI importa. Donde el sistema conservante importa. Donde la tolerancia importa. Y donde la eficacia también importa.
No queremos que el miedo decida por ti. Queremos que lo haga la información.
Leer en internet que un ingrediente es «Tóxico» puede asustarnos.
Leer que otro es «100 % natural» puede tranquilizarnos. Pero ninguna de esas dos frases, por sí sola, permite valorar correctamente una fórmula.
La cosmética es mucho más compleja. Por eso defendemos que el consumidor tenga cada vez más información y pueda preguntar:
¿Qué contiene mi crema?
¿Por qué contiene ese ingrediente?
¿Cuál es su origen?
¿Qué función tiene?
¿Era necesario utilizarlo?
¿Existía otra alternativa?
Nos parecen preguntas mucho más interesantes que quedarse únicamente con una etiqueta que diga natural, clean o sin tóxicos.
Nuestra elección: origen natural siempre que podemos elegir
La industria cosmética ha cambiado muchísimo desde mediados del siglo XX.
Hoy disponemos de materias primas, métodos de extracción, fermentación y tecnologías que hace décadas simplemente no existían.
Y eso nos permite elegir.
En LOV2B lo tenemos claro:
cuando podemos conseguir mediante ingredientes de origen natural la seguridad, estabilidad y eficacia que buscamos, preferimos ese camino frente al origen sintético.
No porque «Sintético» sea sinónimo de tóxico. Sino porque esa es nuestra manera de entender la cosmética.
La ciencia nos ha dado hoy herramientas suficientes para no tener que elegir entre innovación y naturaleza. Y nosotros hemos decidido utilizarlas.